Investigación sobre la emigración andaluza a Argentina durante la guerra civil y la posguerra

La monografía de Cózar Valero, en la Biblioteca de la Casa de la Memoria.

La monografía de Cózar Valero, en la Biblioteca de la Casa de la Memoria.

La Biblioteca Javier Núñez Yáñez de la Casa de la Memoria La Sauceda dispone de un ejemplar del libro Inmigrantes andaluces en Argentina durante la Guerra Civil y la posguerra (1936-1960), de María Enriqueta Cózar Valero, editado en 2012 por el Centro de Estudios Andaluces. Esta obra está catalogada en esta biblioteca con el número 1380 y está dada de alta por la misma en la Red Idea de bibliotecas especializadas andaluzas con la signatura MH-EXI COZ inm.
Esta monografía es de enorme utilidad para el proyecto Memoria y exilio transoceánico, sobre los refugiados republicanos andaluces en Argentina, que desarrolla la Casa de la Memoria La Sauceda con el patrocinio de Iberarchivos.
Como explica la autora en la introducción, este libro es el resultado de un proyecto de investigación promovido por el Centro de Estudios Andaluces con el objetivo de “la recuperación de la memoria social de la inmigración andaluza en la República Argentina durante el segundo ciclo migratorio a ese país”. Este segundo ciclo, que abarca desde mediados de los años treinta hasta final de la década de los cincuenta del siglo XX, coincidió con una fase de auge económico en el país austral, al que llegaron unos 300.000 españoles.
La investigación de María Enriqueta Cózar Valero se ha basado en el estudio de una fuente archivística de primer orden, los Libros de Desembarco, que recogen los listados de pasajeros extranjeros llegados al puerto de Buenos Aires. Esta documentación fue digitalizada en 2008 por el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA) en Buenos Aires. Posteriormente, el Centro de Estudios Andaluces adquirió derechos parciales sobre esta fuente de información y contribuyó a que culminara la digitalización de los registros de los españoles llegados a la capital argentina. Esta monografía es, pues, la primera que ha utilizado esta documentación como fuente para la elaboración del estudio de la migración andaluza al país sudamericano.

No obstante, la autora advierte de algunas dificultades inherentes a esta base de datos, especialmente en lo referente a la ausencia del municipio o aldea de nacimiento de los embarcados, aunque la investigadora ha logrado confeccionar unas tablas con los lugares de nacimiento de estos emigrantes de cada una de las ocho provincias andaluzas. También ha conseguido identificar los lugares de destino elegidos por los llegados desde Andalucía.

En el cuarto de siglo que abarca el estudio, de los 295.644 españoles que arribaron al puerto de Buenos Aires, 26.593 eran andaluces, es decir, en torno al 9%. Concretando en el quinquenio 1936-1940, las personas procedentes de Andalucía representaron el sexto grupo geográfico de los llegados al país austral desde España (358 personas, el 5,1%, de un cálculo de casi 7.000 personas).

Según la investigación de Cózar, los andaluces embarcaron en este período en 35 puertos, los más importantes de los cuales en cuanto al número de pasajeros embarcados fueron los franceses de Burdeos, Marsella y La Pallice. Del litoral andaluz fueron tres, Almería, Cádiz y Málaga, a los que hay que añadir el de Gibraltar. Sobre este último, la autora expresa: “En términos prácticos, el Peñón era, en los períodos que analizamos, una extensión del Campo de Gibraltar, muchos de cuyos habitantes entraban a diario para trabajar en los astilleros o en los servicios gibraltareños”.

La autora dedica un subcapítulo al período de la inmigración del quinquenio 1936-1940, es decir durante la guerra civil y la primera posguerra. En este lapso de tiempo, la inmigración andaluza a Argentina registró un descenso numérico, con respecto a las tres primeras décadas del siglo XX.

Durante los tres años de la guerra de España llegaron al puerto bonaerense 10.625 españoles, de los cuales 488 eran de origen andaluz, lo que representaba el 4,6% del total. La mayoría partió de puertos franceses de Marsella, Burdeos y La Pallice, Lisboa y Gibraltar. Una vez acabada la guerra, se habilitaron algunos puertos españoles, lo que permitió la salida, sobre todo, de emigrantes económicos. El mayor porcentaje de andaluces arribó a la capital argentina en el año 1939 (un tercio del total). Entre 1939 y 1940 el porcentaje de andaluces que engrosaron la emigración del conjunto de españoles subió al 5,8%. Sobre esta salida de andaluces, dice la autora: “La necesidad de abandonar sus lugares de origen era crucial para muchos, ya fuera por la persecución política durante y después de la guerra como por la hambruna provocada por la ruina de los campos. La apertura al tráfico de ultramar de los puertos de Barcelona y Cádiz finalizada la guerra y durante el primer año de posguerra contribuyó al aumento del número de llegadas de andaluces a un destino tan lejano y nada fácil como Argentina”. Y añade: “Ciertamente fueron muy poco en cifras absolutas, una gota si se compara con el océano migratorio de las primeras décadas del siglo XX; sin embargo, su llegada adquiere una gran importancia cualitativa, por el perfil sociodemográfico que tuvieron estos inmigrantes frente a sus antecesores y a los que conformarían, en los años posteriores, la segunda gran corriente migratoria a la República Argentina”.

Como se ha señalado, durante el período 1936-1940, Andalucía fue la sexta región española en aporte de emigrantes a Argentina, con el 5,1% del total (358 personas). Los puertos en los que se registró el mayor número de salidas de andaluces hacia Argentina en este periodo no eran de territorio español. Sólo el 34,6% embarcó en puertos peninsulares, destacando Cádiz, con el 19,3%, y Gibraltar (10,5%). Los otros puertos más utilizados por andaluces para llegar al país austral fueron Río de Janeiro (11,1%), Lisboa (8%), Marsella (6,8%), Santos (5,5%) y Burdeos (4,7%). Durante los tres años de guerra, todos los andaluces que salieron hacia Argentina embarcaron en puertos extranjeros.

Según el estudio de Cózar, los pasajeros que embarcaron por Cádiz fueron transportados en buques de dos compañías españolas: Ybarra, con sus vapores Cabo San Antonio, Cabo de Hornos y Cabo de Buena Esperanza, con el 77% del total, y la Copañía Transmediterránea, con Ciudad de Sevilla, Villa de Madrid y Dómine.

Además, 42 de los 56 andaluces embarcados en el puerto de Barcelona lo hicieron en buques de compañías italianas, mientras que el vapor francés Campana recogió a un pasajero. Los 33 embarcados en Marsella y todos los de Casablanca lo hicieron en buques de la compañía francesa Société de Transports Maritimes à Vapeur / Chargeurs Réunis: Alsina, Campana, Florida y Mendoza. Los transportados desde Gibraltar lo hicieron en naves italianas.

Los lugares de nacimiento de los gaditanos, en concreto, que se desplazaron a Argentina en el período 1936-1940 fueron los siguientes:

  • Algeciras
  • Algodonales
  • Cádiz
  • Jerez de la Fra
  • Los Barrios
  • El Puerto de Santa María
  • San Fernando
  • Rota
  • Ubrique
[En sucesivas entradas se detallarán otros aspectos de esta investigación].

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